«Con dos o tres años ya queríamos un balón. En el pueblo, en la calle, donde fuese, siempre había una pelota.»
«Me ha hecho madurar el estar desde pequeña rodeada de gente mayor. Eso me dio visión.»
«Soy muy competitiva, muy exigente conmigo, con mis compañeras y con el entrenador.»
«No me gusta hablar mucho, pero actúo. Mi intensidad habla por mí.»
«Estoy en proceso de asumir que ya no soy una niña. Mis compañeras esperan algo de mí.»
«Quiero seguir ganando… y que el equipo siga creciendo conmigo.»
Encuéntrate entre la mente y el corazón.
Escribe cuáles son lo últimos 3 aprendizajes que has tenido como deportista.
Haz un “mapa de presión” para reconocer qué te desconecta del juego.
Elige una foto de tu infancia jugando Escríbele una frase a esa niña recordándole por qué aún estás aquí.
«He aprendido que los errores solo se solucionan si continúas.»
«Antes me quedaba estancada en el fallo. Ahora sigo, no me detengo.»
«No me creo aún el rol que tengo… pero ya sé que mis compañeras lo ven en mí.»
«Quiero seguir ganando, seguir evolucionando, incluso si consigo ganarlo todo.»
Anota el error que más te frustró y escribe qué harás diferente la próxima vez.
Escribe tu compromiso con la responsabilidad y de las decisiones que has tomado.
Reflexión: ¿Qué 3 cosas te gusta más de ti?
«No me conformo. Ni yo, ni la generación que viene, deberíamos hacerlo.»
«Gracias a las veteranas entendí que el legado no es solo lo que ganan, sino cómo lo defienden.»
«Las oportunidades están. Si de verdad quieres, puedes llegar.»
«Yo sigo exigiéndome. Incluso si el entorno no me lo exige.»
Escribe qué legado quieres dejar en tu equipo y cómo lo demostrarás esta semana.
Apoya a una jugadora joven para que vea lo que tú no viste al empezar.
Haz un pacto contigo: Redefine un valor de ti, escríbelo y léelo cada vez que compitas hasta que te lo creas
«Sigo una línea de trabajo que llevo dos o tres años. Me gusta cuidarme, pero también tener vida.»
» Para mí también es salud y cuidado, salir con mis amigas y desconectar.»
«No entreno solo para cumplir. Sé que todo lo que hago influye en cómo rindo.»
«La desconexión también forma parte de estar bien con el futsal. Es equilibrio.»
«No me puedo definir como esa jugadora que va todos los días al gimnasio. Pero tengo mis hábitos y estoy en camino.»
«Mi prioridad es el fútbol sala, pero no dejo de vivir.»
Define tu línea base de hábitos saludables (mínimos no negociables).
Programa una desconexión real a la semana que recargue tu energía.
Evalúa tu equilibrio: ¿En qué situaciones rindes mejor?